12 de junio de 2004.
Asistieron: 3 personas
(Coranía)
¿No ha de ser cada instancia en su propio tiempo
para cada hermano de los que llamáis?
¿No ha de ser acaso cada respuesta
a cada instancia en cada tiempo del que vivís?
Pequeños
Instancias de unión conserváis en vosotros
¿No ha de ser el amor que profesáis, la raíz de vuestra unión?
Sembrar debéis, cosechareis
Pensad en vosotros y lo haréis para los vuestros
Si os declaran la guerra, haced la paz
Si os dañan, sanad en el nombre del Padre
Si os sentís, si os sentís en mal pequeños, observad el bien de
nuestro Señor
¿No ha de ser el amor que vosotros sentís, la cura que buscáis?
¿No ha de ser acaso el amor que brota en vuestro interior, la
medicina que buscáis?
Jamás debéis dar por encierro, como hijos del Padre que sois,
de la bondad que vuestro corazón muestra al mundo
Comenzareis a observaos entre muchos,
veréis y daréis por respeto de cada familia,
la esencia en raíz de cada cual
Una pequeña línea, delgada por cierto, une a muchas tierras
Una pequeña línea, firme además
Enterezas, motivos de vida, recordad pequeños hermanitos
Del pergamino en mi mano se os recuerda el mensaje del Padre
Jamás dudéis de vuestra raíz,
no hemos de ser en hermandad
aquellos destinados a sembrar vuestra cosecha
¿Comprendéis?
La obra del Padre en vosotros, en vuestras manos ha de estar
Hemos de observar vuestro compromiso al cielo entonces,
cada cual ha de obtener su propio fruto de una gran siembra
Si aquel os mencionan de cierto lugar “este ha dicho”, “este ha
mencionado de vos”,
podréis pensar de un hermano malas referencias, (hace sonar los labios en señal de “eso no se
hace”)
Si un hermano ha de ser, podréis hablar con aquel,
jamás prestéis oído al enemigo que presenta dudas a vuestro corazón.
Nuestro Señor ha sembrado su amor en vosotros,
buscasteis mucho tiempo del vuestro raíces firmes
Les tenéis en el ahora,
Pequeños, en el mañana debéis cosechar
Cada momento, cada instancia, cada hijo obtiene su propio fruto
Honrado de hablaros, pequeñitos
Nuestra pequeña hermandad
Con vosotros hemos de estar, permaneced
Yanea Gizáh