NP-67
18 de noviembre de 2007
mmmmmmm……
De largas travesías del buen caminar yacía la pequeña oveja,
en sed derramada su esperanza, de amor su corazón abandonada
la esperanza al cielo en su mirada,
Pequeña peregrina,
¿Que hacéis de la pequeña herida, frente a vos feneciendo?
¿mmm?!
Si en vida no atendida así ha de ser
vosotros en vida atendéis la esperanza
¿Atendéis vuestro amor?
¿Mantenéis vuestra mirada en el cielo así consumada?
mmmmmh!
Pequeña peregrina,
de pasos al desierto asimiláis la verdad,
hacéis del caminar la gran esperanza
No he de oír la voz de mi guía,
no he de percibirle en el hoy
En abandono siento mi amor
y mi esperanza yace juntamente en él
Del tinte en mi escrito por manifiesto declaro,
quien ha de ser entonces pastor
Pequeños hijos,
del agua que brota en el desierto
la esperanza en vida en vos ha de entregarse
Por manifiesto en vos sea declarada la vida, la esperanza, un nuevo caminar
porque al cielo delegáis vuestra mirada
Hacéis de vuestra sed saciada en los cielos
así los cielos en vos ha de entregar en agua bajo vuestros pies
El por qué he de manifestar el abandono de mi caminar
tan débil he de ser que abandono mi esperanza en mis lágrimas
Tan débil mi corazón,
que en su propia ira no conoce el poder observar la verdad
Pequeña
manifestar debéis la verdad
mmmm…………
Ya veréis,
la esperanza al silencio ha de ser el desierto, el amor
Vuestro trabajo en él radica,
y vuestra mirada de entre vosotros al cielo se indica
Raíces por cierto, faltas de agua
Se os observa, se os ha mencionado
variada de las veces
De la palabra que oís
la verdad sobre vosotros permanece
Oiréis, claro que oiréis
Manifestar sobre vosotros debéis la esperanza
El padre en vosotros del amor delegada,
en vosotros los frutos han de ser cosechados
mmmm.,……..
Raíces proveniente del agua del reino que no conocéis bajo vuestros pies
Raza prominente haréis de vosotros en grandeza
Sois reconocidos,
se os hablará en sorpresas como vosotros manifestáis
mmmm………
Observaos…
Pequeños,
entre vosotros permaneciendo en el tiempo
ya veréis que no ha de existir
Yanea Gizáh